Elevadores y sismos: qué hacer durante, qué revisar después

Elevadores y sismos: qué hacer durante, qué revisar después

Respuesta rápida. Si estás dentro de un elevador cuando empieza a temblar, presiona el botón del nivel más cercano, sal en cuanto se abran las puertas y continúa por la escalera. Si el equipo se detiene y quedas dentro, no intentes salir por tus propios medios: usa el botón de alarma o el intercomunicador y espera al personal capacitado. Después de un sismo, ningún elevador debe volver a servicio sin una revisión técnica, aunque aparentemente funcione bien. El daño en estos equipos no siempre es visible.

Por qué un elevador se detiene durante un sismo

Que el elevador se detenga no es una falla: en la mayoría de los casos es el comportamiento correcto.

Los equipos modernos incorporan protecciones que reaccionan ante movimiento o ante interrupción del suministro eléctrico llevando la cabina a una parada segura, normalmente al nivel más cercano, abriendo puertas y quedando fuera de servicio hasta que alguien lo revise. El objetivo no es seguir operando durante el evento: es dejar a las personas fuera de la cabina y el equipo detenido.

Hay además una razón mecánica. Durante un sismo, el edificio se mueve y los elementos que viven dentro del cubo —cables, contrapeso, cadenas de compensación— se mueven con él, pero no al mismo ritmo ni en la misma dirección. Ese desfase es lo que puede producir que un cable salte de su canal o que el contrapeso se salga de guías. Es el tipo de daño que no se ve desde la cabina y que puede manifestarse después como un ruido, una vibración o una falla mayor.

Por eso la regla no admite matices: durante un sismo no se usa el elevador, y después de un sismo no se usa hasta que alguien lo revise.

Si estás dentro cuando empieza a temblar

Presiona el botón del nivel más cercano. No el de tu destino: el más cercano en la dirección en que ya vas. El objetivo es salir de la cabina lo antes posible.

Sal en cuanto se abran las puertas y aléjate del cubo.

Continúa por la escalera. Nunca vuelvas a entrar al elevador, aunque parezca funcionar y aunque el movimiento haya terminado.

Si el equipo ya se detuvo solo y las puertas abrieron, sal con calma y verifica que el piso de la cabina esté enrasado con el del edificio. Un desnivel al salir es un riesgo de tropiezo justo en el momento en que nadie está mirando sus pies.

Si quedas atrapado

Esta es la parte donde las decisiones equivocadas causan la mayoría de los accidentes graves. La cabina es, en ese momento, el lugar más seguro del edificio para estar: es una estructura resistente, ventilada y diseñada para contener personas.

Qué hacer

  • Mantén la calma y quédate dentro. No falta el aire: las cabinas están ventiladas.
  • Usa el botón de alarma o el intercomunicador. Están para esto, y en muchos equipos conectan directamente con un centro de atención.
  • Si tienes teléfono, avisa a la administración del edificio o al número de emergencias del proveedor de mantenimiento.
  • Siéntate si el espacio lo permite y espera. El rescate puede tardar más de lo normal después de un sismo, porque los servicios de emergencia están atendiendo muchas situaciones a la vez.
  • Aléjate de las puertas mientras esperas.

Qué NO hacer, bajo ninguna circunstancia

  • No intentes forzar las puertas. Si la cabina está entre dos niveles, abrir la puerta expone el hueco del cubo. Es la causa de los accidentes más graves asociados a elevadores.
  • No salgas por el techo de la cabina. Es una escena de película, no un procedimiento. La parte superior del cubo tiene elementos en movimiento y sin energía no hay nada que garantice que permanezcan quietos.
  • No permitas un rescate improvisado. Que un vecino con buena voluntad abra la puerta de piso desde afuera es peligroso para todos. El rescate lo hace personal capacitado, con el equipo bloqueado.
  • No saltes ni muevas bruscamente la cabina.

Si eres quien está afuera: habla con la persona atrapada, mantén la comunicación, avisa a la administración y al proveedor de servicio, y no intentes abrir nada.

Vale la pena distinguir este escenario del atrapamiento ordinario. Cuando un elevador se detiene por una falla común —un corte de energía, un dispositivo de seguridad que actuó— el rescate suele resolverse en poco tiempo y el edificio sigue funcionando con normalidad alrededor. Después de un sismo cambian dos cosas: la espera puede ser más larga, porque los servicios de emergencia y los técnicos están atendiendo muchos inmuebles a la vez, y el entorno puede estar dañado. Las recomendaciones generales para un atrapamiento siguen aplicando y están en qué hacer ante el fallo de un ascensor; lo que cambia es la paciencia que hay que tener y la importancia de no improvisar.

Qué debe hacer el administrador inmediatamente después

Si eres responsable de un inmueble, estas son las primeras decisiones, en orden.

1. Sacar los elevadores de servicio. Todos, sin excepción y sin evaluar cuál “parece” estar bien. Esto incluye señalizar las puertas en cada nivel y bloquear el llamado si el sistema lo permite.

2. Verificar si hay personas atrapadas. Recorrer los niveles, llamar en cada puerta, revisar el sistema de intercomunicación. Es lo primero que hay que descartar antes de cualquier otra cosa.

3. Contactar al proveedor de servicio. Con el inmueble identificado y el número de equipos. Después de un evento sísmico habrá cola, así que reportar temprano importa.

4. Dejar constancia. Hora del evento, estado en que quedó cada equipo, si hubo personas atrapadas, si hubo ruidos o comportamientos anómalos antes de detenerse. Esta información es útil para el técnico y es parte de la bitácora del inmueble.

5. Comunicar a los ocupantes. Que los elevadores están fuera de servicio, por qué, y que se avisará cuando se reanuden. Una comunicación clara evita que alguien los reactive por su cuenta, que es el riesgo real de las horas siguientes.

6. No reactivar el equipo. Aunque vuelva la energía y el panel encienda. La decisión de reanudar el servicio no es administrativa, es técnica.

La revisión técnica posterior: qué se revisa

Una revisión post-sismo no es una visita de mantenimiento ordinaria. Busca daños específicos que un sismo produce y que no aparecen en una inspección de rutina.

En el cubo: estado de las guías y sus fijaciones a muro, alineación general, presencia de desprendimientos o material caído dentro del ducto.

En los elementos de suspensión: que los cables estén en sus canales, sin desplazamientos ni deformaciones, y que los elementos de compensación no se hayan enredado ni salido de posición.

En el contrapeso: que siga correctamente dentro de sus guías. Es uno de los daños más característicos de un evento sísmico.

En la máquina y sus apoyos: desplazamientos, fijaciones flojas, vibración o ruido anómalo al operar.

En el foso: material caído, agua, estado de los elementos alojados ahí.

En puertas y nivelación: operación completa y parada enrasada en todos los niveles.

En el control y las seguridades: que todos los dispositivos de seguridad respondan, y pruebas de operación en vacío antes de permitir el uso con personas.

En la estructura del edificio: si el inmueble sufrió daño estructural, la revisión del elevador no puede ser independiente. Un cubo que se deformó afecta al equipo aunque el equipo esté intacto.

El resultado de la revisión debe quedar por escrito, con la fecha y el nombre de quien la realizó, y archivarse en la bitácora del inmueble.

Cuándo se puede volver a poner en servicio

El equipo vuelve a operar cuando el técnico lo autoriza, no cuando el administrador lo necesita. Hay tres resultados posibles.

Servicio normal. La revisión no encontró daño y las pruebas fueron satisfactorias. Se levanta la restricción y se registra.

Servicio con restricción o pendientes. Se detectó algo que requiere corrección pero permite operar bajo condiciones. Esto debe quedar documentado, con fecha compromiso para la corrección.

Fuera de servicio. Se detectó daño que impide operar con seguridad. Aquí la conversación cambia: hay que evaluar alcance de reparación, disponibilidad de refacciones y tiempos. Que el proveedor tenga inventario y planta propia es lo que marca la diferencia entre días y semanas.

Si el edificio tiene un solo elevador y está fuera de servicio, conviene activar un plan de apoyo para los ocupantes con movilidad reducida mientras dure la reparación. Es el tipo de previsión que debería estar escrita antes del sismo, no improvisada después.

Los días siguientes: lo que aparece tarde

Reanudar el servicio no cierra el tema. Hay daños que no se manifiestan el primer día y hay un factor que la mayoría de los protocolos olvida: las réplicas.

Las réplicas obligan a repetir el criterio. Un sismo de magnitud relevante suele venir seguido de réplicas durante días. Cada réplica significativa reabre la misma pregunta, y la respuesta es la misma: fuera de servicio hasta revisar. Conviene acordar con el proveedor, desde el primer contacto, a partir de qué punto se repite la revisión, para que la decisión no se tome cada vez desde cero y bajo presión.

Síntomas que aparecen después. Durante las primeras semanas conviene que la administración y el personal del inmueble estén atentos a señales que antes no existían: ruidos nuevos al arrancar o frenar, vibración perceptible en la cabina, parada que ya no queda enrasada con el piso, puertas que tardan más o cierran con golpe, olor inusual. Cualquiera de estas señales justifica una llamada al proveedor, aunque la revisión posterior al sismo haya salido limpia. Saber qué elementos pueden verse afectados ayuda a describir bien el síntoma: está detallado en el artículo sobre las partes que componen un elevador.

El foso merece una segunda mirada. Es donde se acumula lo que cayó dentro del cubo y donde el agua aparece si el edificio sufrió daño en instalaciones. Vale la pena revisarlo de nuevo unos días después.

Documentar cierra el ciclo. El reporte de la revisión, las correcciones pendientes con su fecha compromiso y el registro de cada réplica relevante deben quedar en la bitácora. Es lo que permite que la próxima vez —porque habrá próxima vez— la decisión se tome con historial y no con memoria.

Revisar qué falló del protocolo. Si el intercomunicador no funcionó, si nadie supo a quién llamar, si el teléfono del proveedor estaba desactualizado: eso se corrige ahora, no después del siguiente evento. Las medidas de seguridad del equipo solo sirven si el protocolo humano alrededor también funciona.

Qué debe incluir el protocolo de tu edificio

Si el inmueble no tiene un protocolo escrito, este es el contenido mínimo. Cabe en una hoja.

  • Quién saca los elevadores de servicio y cómo. Nombre, suplente y procedimiento.
  • Cómo se verifica si hay personas atrapadas, y quién lo hace.
  • A quién se llama, con el número del proveedor de servicio y el de emergencias, visible y actualizado.
  • Qué se le dice a quien está atrapado: mantener la comunicación, no forzar puertas, esperar al personal capacitado.
  • Quién comunica a los ocupantes y por qué medio.
  • Qué se registra y dónde queda.
  • Quién autoriza la reanudación del servicio: el técnico, por escrito.
  • Plan de apoyo para personas con movilidad reducida si el equipo queda fuera de servicio.

Dos recomendaciones sobre el protocolo: que sea corto, porque un documento de veinte páginas no se consulta en una emergencia; y que se practique, aunque sea una vez al año, porque un protocolo que nadie ha leído no existe.

Conviene validarlo con la unidad de protección civil correspondiente y con el proveedor de mantenimiento, para que lo que está escrito coincida con lo que realmente se puede hacer.

Prevención: lo que se decide antes del sismo

Mantenimiento al día. Un equipo con mantenimiento regular llega al evento en mejores condiciones y se recupera antes. Es la medida preventiva más efectiva y la menos glamorosa. Ver servicio de mantenimiento.

Comunicación de emergencia verificada. El botón de alarma y el intercomunicador deben probarse periódicamente. Es el elemento del que depende todo lo demás y el que más veces se descubre fallando justo cuando se necesita.

Tiempo de respuesta comprometido. Al contratar servicio, la pregunta no es el precio mensual sino en cuánto tiempo llega un técnico y si hay atención fuera de horario. Vertika mantiene atención de emergencias 24/7/365 y un compromiso de respuesta de máximo 24 horas ante una falla, con soporte directo desde planta.

Protecciones del equipo. Al especificar un elevador nuevo conviene revisar qué dispositivos de seguridad y de emergencia incluye y cuáles son opcionales, especialmente los que llevan la cabina a un nivel seguro ante una interrupción de energía.

Equipos antiguos. Un elevador de varias décadas sin actualizar no tiene las protecciones de uno moderno. Si el edificio está en zona sísmica, es un argumento de peso para evaluar su actualización. Ver modernización de elevadores.

Bitácora al corriente. Después de un evento, la bitácora es lo que permite al técnico saber qué era normal en ese equipo y qué no.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si estoy en un elevador y empieza a temblar? Presiona el botón del nivel más cercano, sal en cuanto abran las puertas y continúa por la escalera. No vuelvas a entrar al elevador aunque parezca funcionar.

¿Es peligroso quedarse atrapado en un elevador? La cabina es un lugar seguro: es resistente y está ventilada. El peligro aparece cuando se intenta salir por cuenta propia, forzando puertas o subiendo al techo. Lo correcto es avisar por el intercomunicador o el botón de alarma y esperar al personal capacitado.

¿Por qué no debo salir por el techo de la cabina? Porque la parte superior del cubo tiene elementos en movimiento y, sin energía, nada garantiza que permanezcan quietos. Es la maniobra con mayor riesgo de todas.

¿Se puede usar el elevador inmediatamente después de un sismo? No. Debe quedar fuera de servicio hasta que un técnico lo revise, aunque funcione aparentemente bien. El daño característico de un sismo —cables fuera de canal, contrapeso desplazado— no es visible desde la cabina.

¿Qué revisa un técnico después de un sismo? Guías y fijaciones, cables y elementos de compensación, posición del contrapeso, máquina y sus apoyos, foso, puertas, nivelación y respuesta de todos los dispositivos de seguridad, con pruebas en vacío antes de autorizar el uso.

¿Cuánto tarda la revisión? Depende del número de equipos y de la demanda posterior al evento, que siempre es alta. Reportar temprano y tener contratado un servicio con tiempo de respuesta comprometido es lo que acorta la espera.

¿Mi edificio necesita un protocolo escrito para elevadores? Conviene tenerlo. En una emergencia nadie improvisa bien, y la mayor parte de los errores graves ocurren en los primeros minutos. Un protocolo de una hoja, practicado una vez al año, es suficiente.

Siguiente paso

Si tu edificio necesita una revisión posterior a un sismo, o quieres dejar por escrito el protocolo de tus elevadores antes de necesitarlo, podemos ayudarte.

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